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Mi nombre es Vanesa y soy la persona detrás de “El Día Que Me Quieras”.
Este emprendimiento nació alrededor del año 2015, en un momento muy especial —y muy difícil— de mi vida. Después de atravesar la pérdida repentina de un ser muy querido, sentí que algo dentro mío cambió para siempre. Hasta ese momento, quizás por miedo o por costumbre, siempre había permanecido dentro de mi zona de confort. Pero ese dolor me hizo replantearme muchas cosas y empezar a preguntarme qué quería realmente para mi vida.
Durante muchos años estudié derecho con la ilusión de convertirme en abogada. Es una meta que quedó pendiente y que quizás algún día retome. Pero, mucho antes de pensar en este emprendimiento como un trabajo, ya existía en mí una conexión muy fuerte con lo artístico y lo artesanal.
Desde muy joven encontré refugio en las cosas simples y delicadas: las telas, las flores, las puntillas, los encajes, la decoración romántica y los pequeños detalles hechos a mano. Mi mamá trabajó durante muchísimos años como costurera para una casa de lencería, cosiendo desde casa, y crecí rodeada de telas florales, cintas y texturas. Mientras ella trabajaba, yo observaba ese mundo lleno de detalles. Sin darme cuenta, todo eso fue formando parte de mí.
Con el tiempo empecé a pintar y crear objetos decorativos como una vía de escape, casi como un hobby terapéutico. Nunca imaginé que algún día eso podría convertirse en mi forma de vida.
Paralelamente trabajé muchos años en el área de salud como administrativa. Fue una etapa importante de mi vida y guardo recuerdos muy lindos, pero con el tiempo dejé de sentirme feliz en ese ambiente. Entonces, después de mucho miedo, dudas y cambios personales, tomé una de las decisiones más importantes de mi vida: renunciar a mi trabajo estable y apostar por mi emprendimiento.
Así nació realmente “El Día Que Me Quieras”.
En los primeros años tuve la enorme suerte de compartir este proyecto con mi mamá. Ella se ocupaba de toda la parte textil y yo de los souvenirs y la decoración artesanal: portarretratos, letras decoradas, frasquitos, flores y tantos otros detalles creados con amor. Fue una etapa muy especial para mí.
Con los años, lamentablemente, su salud empezó a deteriorarse. Primero llegaron los problemas de movilidad y luego, a fines de 2022, el diagnóstico de cáncer de mama. Por suerte pudo salir adelante después de un proceso muy difícil. Pero tiempo después apareció otro golpe inesperado: el diagnóstico de ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica), una enfermedad neurodegenerativa poco frecuente y sin cura, que cambia por completo la vida de toda una familia.
Como hija única, y sin una red familiar de apoyo, mi vida hoy se divide entre el cuidado de mi mamá, mi trabajo, mis mascotas —que son parte fundamental de mi vida— y este emprendimiento, que muchas veces también funciona como mi refugio emocional.
Convivo con nueve gatos, una perra y hasta unas tortugas terrestres. Y aunque hay días difíciles, sigo creando. Porque cada pieza que hago tiene un poquito de todo eso: historia, sensibilidad, nostalgia, amor por los detalles y también muchísima resiliencia.
No soy una persona de grandes viajes ni de una vida llena de lujos. Nunca tuve la posibilidad de recorrer lugares soñados o vivir experiencias increíbles alrededor del mundo. Pero aprendí a encontrar belleza en las cosas simples, en los pequeños rincones llenos de calma, en una taza de café mientras trabajo, en una flor colocada con dedicación, en el encanto de lo imperfecto y artesanal.
Mi espacio, con su estética romántica, sus colores suaves y sus materiales apilados por todos lados, terminó convirtiéndose en mi refugio. Mi pequeño universo.
Y aunque la vida muchas veces no fue fácil, hay algo muy especial en poder mirar alrededor y sentir que, a pesar de todo, estoy cómoda en el mundo que construí. Un mundo sencillo, modesto, imperfecto… pero profundamente mío.
Gracias por llegar hasta acá y por interesarte en mi historia.
Cada persona que apoya mi trabajo también está apoyando un sueño construido a pulmón, con amor, esfuerzo y el deseo profundo de transformar momentos difíciles en algo bello.
 
Bienvenidos a mi pequeño mundo romántico y artesanal. ♡